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Cómo dices: No soy inmunda? PDF Imprimir E-mail

Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder... reconoce lo que has hecho.

 

 

 

CÓMO DICES NO SOY INMUNDA?


Cómo dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder…, reconoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuenta sus carreras; asna montés acostumbrada al desierto, que respira según el deseo de su alma: de su lujuria quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se cansarán; la hallarán en su mes. Jeremías 2: 23-24

Baal es el dios de este siglo, el dios de la prosperidad, tras quien anda la ciudad de la religión, a quien le ha construido un altar para adorarle; baal es el dios mamón, a quien se le quema incienso para tener su favor.

Se va en pos de baal cuando la intención del corazón es el dinero y las cosas del mundo, cuando se predica el evangelio de la prosperidad, cuando la mirada está puesta en las cosas terrenales, vanas y temporales, cuando se ama el premio de la maldad, que es el dinero, cuando se tiene un corazón profano que desecha la herencia de Dios y las cosas de arriba por tener lo de abajo, cuando se desecha el gobierno del Señor para andar en pos de nuestros propios deseos, cuando se respira según el deseo del alma.

El Señor nos llama a arrepentimiento, a que miremos nuestro proceder, a que reconozcamos lo que hemos hecho, a reconocer que hemos sido duros y rebeldes de corazón, queriendo seguir nuestros propios caminos y queriendo hacer nuestra voluntad, yendo en pos de nuestro sueños y de la imaginación de nuestro propio corazón; el Señor desea que podamos escuchar su voz para cesar y entrar en el reposo y la libertad, donde hemos perdido nuestra propia vida y entonces ya no buscamos más lo propio sino lo de Cristo; donde ya no andamos más como una dromedaria en celo buscando amantes para fornicar, donde ya no más incensaremos a los baales, adornándonos de zarcillos y  joyeles, yendo en pos de amantes y dejando al Señor.

Los zarcillos y los joyeles son todas aquellas cosas que hacemos para agradarle al mundo, para tener sus amores; es el incienso quemado al dios de la prosperidad, es amar la vanidad y buscar la mentira, es todo nuestro esfuerzo en la maldad, es decir todo el esfuerzo por conseguir las cosas de este mundo.

Cómo dice entonces la ciudad de la religión que no es inmunda, cuando es una ramera abominable amando al mundo y las cosas del mundo, cuando usa el nombre del Señor para conseguir lo de abajo, y aun en sus faldas se halla las sangre de las almas de los pobres?
Dice el Señor que los que supuestamente tienen la ley, no le conocen, que los pastores se rebelaron contra él, y que los profetas profetizan por Baal, y andan tras lo que no aprovecha.

Cómo entonces dice que no es inmunda, si llama el congregarse, el quemar incienso y adorar a Baal? Si llama congregarse, el someterse a cubiertas de hombres inmundos y abominables que trafican con almas, buscan lo suyo propio y las cosas del mundo? Cómo dice no ser inmunda cuando sus servicios religiosos son un culto a Baal, un altar a Baal y a lo abominable?, cuando son como dromedaria en celo buscando la fornicación con el mundo e incluso pagando salario para ser amantes del mundo? Cómo dice no ser inmunda cuando se ha hecho abominable como aquello que ama?

Señor envía tu luz, muéstranos nuestra inmundicia, guíanos a arrepentimiento y conviértenos a ti para que en lugar de hacer lo malo, haga Cristo en nosotros lo que es agradable delante de tí. Cubre nuestra desnudez con el manto de tu justicia, que no es por obras propias sino por fe, la cual tampoco es nuestra sino un regalo tuyo; que no es el manto babilónico de obras muertas. Que se entienda o Dios, que la cubierta es tu vida formada en nosotros y no el orden religioso y corrupto organizado por los hombres; que no son ritos, ceremonias y mandamientos de hombres, sino el escuchar tu voz y caminar contigo, para perder nuestras vidas y que no seamos hallados más nosotros, sino Cristo en nosotros. Que se entienda oh Señor que es tu gobierno y nosotros muertos a nosotros mismos para tu gloria y para hacer solo tu voluntad.
Dice pues el Señor: Te perdiste, oh Israel, más en mi está tu ayuda. Oseas 13: 9 Conviértete al Señor tu Dios… Yo medicaré tu rebelión.

Cuando confesemos y reconozcamos nuestra inmundicia, el medicará nuestra rebelión y diremos entonces: Qué más tendré ya con los ídolos? Pues su promesa es que él nos santificará por amor de Su Nombre y que ya no nos contaminaremos más con ídolos, ni con abominaciones, ni con rebeliones; entonces conoceremos que él es el Señor.


Quién como el Señor nuestro Dios?….. que levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del estiércol. Salmo 113: 5-7

Alabado sea Su Nombre por los siglos de los siglos. Amén