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El dedo señalando la Verdad PDF Imprimir E-mail

(Cartilla) Con palabras sencillas, este mensaje orienta a aquellas personas que no son creyentes, o que están iniciando su camino en el Señor, o que fueron llamadas a salir del mundo y del sistema religioso para servirle al Señor fuera del campamento.

 

 

“El que tiene al Hijo (Jesucristo), tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.

(1 Juan 5:12)

Impreso en Bogotá - Colombia, Segunda edición, 2013

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www.mensajedepaz.net

EN LA PARTE DE ABAJO HAY UN LINK DONDE USTED PODRÁ DESCARGAR TODA LA CARTILLA COMPLETA

 

El dedo señalando la Verdad



CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

EL CRISTO DE DIOS Y EL CRISTO INTERPRETADO POR LA RELIGIÓN                         
¿QUE ES NACER DE NUEVO?                   
PECADO Y MUERTE

  • Naturalezas del Pecado
  • Tipos de pecado

JUSTICIA Y MISERICORDIA                       
LA COMUNIÓN CON DIOS                       
UN NUEVO CAMINO                       
UNA ADVERTENCIA SOBRE EL SISTEMA RELIGIOSO           
EL CAMINO DE SALVACIÓN Y DE VIVIFICACIÓ

LA ORACIÓN

LAS ESCRITURAS

LA CONGREGACIÓN

EL LLAMADO                           




INTRODUCCIÓN

Inicialmente, permítame explicar el título de este escrito llamado: “El dedo señalando la Verdad”, con un conjunto de preguntas con algunas de las cuales deberá identificarse, así tendrá plena claridad si vale la pena o no, leer el texto:

¿Usted a veces, o quizás muy a menudo, cuando se levanta, percibe que hay un vacío en su vida, en lo profundo de su corazón, como una especie de desesperanza por lo que ve alrededor? ¿Usted está insatisfecho con la vida que lleva, aburrido de los vicios, la guerra, la corrupción y de las cosas malas que ha hecho? ¿Está cansado de la injusticia de este mundo? ¿Usted es acaso de aquellos pocos que no creen únicamente en lo que ven, que viven incómodos íntimamente con el odio, la envidia o las guerras, que pueden ver la mediocridad y el fracaso de toda política, sociedad, sistema y revolución? ¿Sabe usted interiormente que las religiones nunca han aclarado sus dudas, por el contrario, ha notado la incoherencia de las mismas? ¿Es usted de aquellos que se considera bueno solo porque sigue externamente las leyes humanas? ¿Es usted de los pocos que en silencio intuye que la verdad, la justicia y la paz no se encuentran en ninguno de los hombres, ni aún en el más grande? ¿Inexplicablemente usted sabe que le hace falta encontrar algo muy importante y desconocido, pero que de alguna manera lo anhela en lo más interno de su corazón? ¿Usted sabe, siendo honesto con sigo mismo, que no tiene paz interior?

Pues permítame decirle que este pequeño texto no logrará llenar, sanar o responder ninguna de estas preguntas con algunas de las cuales se ha identificado seguramente, ya que su propósito no es pretender hacer lo que nunca podría hacer, por esta razón el texto se limita únicamente a señalar. Recuerde que cuando se está señalando hacia algún lugar siempre se muestra algo que no está en uno y que es más interesante que el dedo utilizado para señalar ese algo; pues considere entonces las palabras de este escrito como ese dedo y observe a quien señala, permítale a este dedo expresar, en algo, la magnitud de a quien señala, porque el señalado, Jesucristo, sí es capaz de responder estas inquietudes con la Verdad. Y no me refiero al Jesús distante del cual usted quizás ha escuchado en las religiones, este no es un texto sobre religión, es un texto que señala hacia la verdad de un ser llamado Jesucristo, el Hijo del Dios verdadero, quien no es una religión ni tampoco habita en ellas. Él está Vivo y la invitación no es para que le crea a un texto ni para que haga parte de ningún tipo de grupo religioso, sino para que corrobore por sí mismo que Jesucristo vive, que no instituyó ninguna religión y que el sencillo mensaje de paz que vino a darnos a través de su nuevo pacto consiste en que podemos tener una comunión o relación directa y personal con ÉL cara a cara sin la intermediación de ningún hombre, texto, doctrina, religión, denominación o institución humana, y es precisamente a través de esa personal e íntima relación con Él que ese vacío y esa falta de paz interior que tiene desaparecerán para siempre.

Inicialmente, permítame explicar el título de este escrito “el dedo señalando la Verdad”, con un conjunto de preguntas con algunas de las cuales deberá identificarse, así tendrá plena claridad si vale la pena o no, leer el texto:

¿Usted a veces, o quizás muy a menudo, cuando se levanta, percibe que hay un extraño vacío  en su vida, en lo más profundo de su corazón, como una especie de desesperanza por lo que ve alrededor? ¿Usted está cansado de la vida que lleva, cansado de los vicios, la guerra, la corrupción y las cosas malas que hace o que ha hecho? ¿Está cansado de la injusticia que han cometido con usted, o de la injusticia que ha comedido usted contra otros? ¿Usted es acaso de aquellos pocos que no creen únicamente en lo que ven, que viven incómodos íntimamente por la injusticia, el odio o las guerras, que pueden ver la mediocridad y el fracaso de toda política, sociedad, sistema y revolución? ¿Sabe usted interiormente que las religiones nunca han aclarado sus dudas, por el contrario, ha notado la incoherencia de las mismas? ¿Es usted de los pocos que muy profunda y silenciosamente intuye que la verdad, la justicia y la paz no se encuentran en los hombres, en ninguno de ellos, ni aun en el más grande? ¿Inexplicablemente usted sabe que aún no ha encontrado algo, algo muy importante y desconocido, pero que de alguna manera ha anhelado en lo más interno de su ser? ¿Usted sabe, siendo honesto con sigo mismo, que no tiene paz interior?

Permítame decirle que este pequeño texto no logrará llenar, sanar o responder ninguna de estas inquietudes con algunas de las cuales se ha identificado seguramente, ya que su propósito no es pretender hacer lo que nunca podría hacer, por esta razón el texto se limita a señalar, únicamente eso; recuerde que cuando se está señalando hacia algún lugar siempre se está mostrando algo que no está en uno y que es más interesante que el dedo utilizado para señalar ese algo; pues considere entonces las palabras de este escrito como ese dedo y observe a quien señala, permítale a este dedo expresar, en algo,  la magnitud de a quien señala, porque el señalado, Jesucristo, si es capaz de responder estas inquietudes y llenarlas con la Verdad. Y no se refiere al jesucristo del cual usted de pronto a escuchado en medio de la religión, este no es un texto sobre religión, es un texto que señala hacia un ser llamado Jesucristo, el Hijo del grandioso Dios, quien no es ninguna religión. Él está Vivo y la invitación no es para que le crea a un texto ni para que haga parte de ningún tipo de grupo religioso, sino para que corrobore por si mismo que Jesucristo está vivo, que no instituyó ninguna religión y que por ello puede tener una relación directa y personal cara a cara con Él, sin la intermediación de ningún hombre, texto, doctrina o institución humana para que ese vacío y la falta de paz interior que tiene desaparezcan para siempre.

 

EL CRISTO DE DIOS Y EL CRISTO INTERPRETADO POR LA RELIGION


Parece increíble que una de las palabras que más escuchamos sea precisamente una de las que menos entendemos: la palabra “Jesucristo”. Quizás sea el Nombre más mencionado en la historia, tal ha sido su influencia que cada vez que observamos un periódico se podría ver tácitamente su Nombre escrito allí cuando nos dice la fecha del día, ya que los tiempos se miden referenciados en El: hoy es el día tal, del mes tal, del año tal, que cuentan los días desde su nacimiento; a pesar de hechos como estos es mas bien confuso entender el propósito esencial por el cuál Él estuvo acá en el mundo y qué fue concretamente lo que vino a hacer por usted. A esta altura quizás usted podrá estar diciendo: “¡Que pereza, este sí es otro de esos textos religiosos!”.  Permítame precisar nuevamente que la idea es todo lo contrario, las palabras contenidas en este texto cuestionan la interpretación superflua y distorsionada y la manipulación que el sistema religioso ha dado a este Nombre. Y si esto no es así, haga un alto en la lectura y piense si tiene respuesta para estas 3 preguntas:


¿Sabía que usted tiene un gran problema legal con Dios y que Jesucristo vino a resolverlo?

¿Sabe usted cuál es ese problema legal específico que Jesucristo quiere resolver en su vida?

¿Sabía usted que al respecto de este problema legal es necesario tomar una decisión antes de morir, ya que Dios y su Hijo Jesucristo respetarán la voluntad y elección que cada uno tome al respecto?............



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