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Esta profecía fue dada al Cuerpo de Cristo a través del anciano hombre de Dios Stanley Frodsham en el Instituto Bíblico Elim en New York (Estados Unidos) en el año 1965. Confirmada por las Escrituras y por los mensajes en el Espíritu de otros hombres de Dios contemporáneos a él.

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Las semillas del TLC PDF Imprimir E-mail

Los corrompidos gobiernos, religiones y organizaciones secretas del mundo no se cansan de escupir al pueblo, así como prostituyeron la semilla espiritual, han prostituido las semillas naturales, obligando al pueblo a consumir de ese veneno, vea este impactante video y este mensaje que nos deja indignados.

LAS SEMILLAS DEL TLC

 

 

En este actual gobierno de la “prosperidad para todos”, para todos menos para el pueblo, para todos menos para los pobres; se ha firmado el tratado de libre comercio con los Estados Unidos; y entre los acuerdos pactados se encuentra el de la resolución 970, que consiste en prohibir a los campesinos el guardar semillas de sus cosechas para su próxima siembra; ahora se les exige comprar semilla certificada (manipulada), dizque con el propósito de tener mejores productos, pero el fin último es favorecer sus propios intereses y el de las grandes compañías multinacionales que producen estas semillas.

En palabras del presidente de Colombia: En todo tratado hay ganadores y perdedores. Claro, en este tratado pierde el pueblo y ganan las empresas multinacionales y quienes tienen en sus manos tienen las riendas de esta nación; aquellos que un día tendrán que der cuentas de sus hechos, de haber invertido su tiempo y recursos en haber buscado sus propios intereses y en haber olvidado la causa del pobre, en haber cerrado sus oídos al clamor de los menesterosos y necesitados.

Ahora se tratan de criminales a los campesinos que no se sujeten a las reglas impuestas, que no se sometan al abuso y atropello por parte del sistema y “orden” de este mundo. Desde luego, ya sabemos quién es el príncipe de este mundo, el príncipe de las tinieblas, el dios de este siglo; quien ofrece y da lo del mundo (poder, dinero), a quienes le adoran; a quienes por sus corazones cargados de avaricia y toda inmundicia, le entregan sus vidas.

¿Pero quienes serán los verdaderos criminales, los campesinos?

En el ámbito natural como en el espiritual se está destruyendo la semilla limpia, portadora de Vida, que produce conforme a su misma naturaleza, que produce el fruto de justicia agradable al Señor, y se está cambiando por una semilla intervenida por el hombre, corrupta, que no produce sino degradación y muerte.

Existen muchos hombres (pastores y maestros modernos), entrenados y formados en los seminarios de los hombres, con certificados otorgados por los hombres no por el Señor, (ya que el verdadero certificado que Él desea entregarnos es el de defunción, “muertos a nuestra propia voluntad”), que están produciendo semillas transgénicas, predicando un evangelio de amor al mundo, de prosperidad, que andan en pos de las concupiscencias de sus corazones, quienes no buscan el beneficio de los demás, sino el suyo propio.

Lo que está sucediendo en lo natural, no es sino una consecuencia del adulterio y la fornicación espiritual, es el resultado de los hechos de hombres profanos que cambian la primogenitura (la herencia celestial) por las cosas terrenales,  que adulteran la palabra (la semilla) y siembran cizaña en el trigo. Recordemos que la cizaña se recogerá primero en manojos y se quemará.

Pero escuchen lo que el Señor tiene que decir al respecto:

Sal 9:18 Porque no para siempre será olvidado el humilde; ni la esperanza de los pobres perecerá para siempre.

Sal 12:5  Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice el SEÑOR: Yo pondré en salvo al que el impío enlaza.

Ciertamente el Señor no es ciego ni sordo; el ve toda la injusticia que se hace en la tierra, y escucha el clamor y el gemido de los menesterosos; Él ha prometido levantarse y salvarnos de las manos de los impíos.

Ciertamente el Señor pronto establecerá Su Reino en la tierra, Reino Eterno de justicia y paz, donde ya no habrá más lágrimas ni dolor, donde no habrá más hambre ni necesidad; Reino del cual participarán quienes hayan aprendido en este tiempo a hacer las cosas a Su manera.

Los mansos heredarán la tierra, y todos los que cometen impiedad serán cortados,  su parte será con los inicuos, donde tendrán su pago; sus obras se tornarán sobre sus cabezas.

 

Sal 34:14 Nun Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.

Sal 34:15 Sámec Los ojos del SEÑOR están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.

Sal 34:16 Ayin La ira del SEÑOR contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.

Sal 34:17 Pe Clamaron los justos , y el SEÑOR oyó, y los libró de todas sus angustias.

Sal 34:18 Tsade Cercano está el SEÑOR a los quebrantados de corazón; y a los molidos de espíritu salvará.

Sal 34:19 Cof Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará el SEÑOR;

Estos hombres inicuos que solo buscan su propio beneficio e interés, al igual que poder, riquezas terrenales y temporales,  que cierran sus oídos al clamor de los pobres; están cavando su propio hoyo y sembrando la cosecha que recogerán:

Sal 7:15 Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en la fosa que hizo caerá.

Sal 7:16 Su trabajo se tornará sobre su cabeza, y su agravio descenderá sobre su mollera.

Hermanos, esperemos en el Señor, Él hará justicia en la tierra, sus juicios ya empiezan:

Sal 27:13 Hubiera yo desmayado , si no creyese que tengo de ver la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes.

Sal 27:14 Aguarda al SEÑOR; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera al SEÑOR.

Sal 31:19 ¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!

 

Se nos invita a no poner nuestra confianza en hombres, sino en el Señor. Recordemos que el Reino de Dios no es de este mundo, ¿entonces por qué esperar y confiar en hombres corruptos que buscan los reinos de este mundo? Recordemos que a Cristo le ofrecieron hacerlo rey, y Él lo rechazó. ¿Entonces por qué poner la confianza en políticos que prometen y no cumplen, ya que solo les interesa lo suyo propio y lo del mundo? No requerimos del gobierno del hombre, sino del gobierno de Dios.

 

Sal 146:3 No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.

Sal 146:4 Saldrá su espíritu, se volverá en su tierra; en aquel día perecerán todos sus pensamientos.

Sal 146:5 Dichoso aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza es en el SEÑOR su Dios;

Sal 146:6 el cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay ; el que guarda verdad para siempre;

Sal 146:7 el que hace derecho a los agraviados; el que da pan a los hambrientos; el SEÑOR, el que suelta a los aprisionados;

Sal 146:8 el SEÑOR es el que abre los ojos a los ciegos; el SEÑOR, el que endereza a los agobiados; el SEÑOR, el que ama a los justos.

Sal 146:9 El SEÑOR, el que guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna.

Sal 146:10 Reinará el SEÑOR para siempre; tu Dios, oh Sion, por generación y generación. Alelu-JAH.

 

Señor presidente, ¿NO ES USTED DE APELLIDO SANTOS?, pues de santos no tiene nada; entienda que santo es una persona entrenada, preparada y separada por Dios, para hacer Su voluntad, que entre otras cosas es servir a los humildes y necesitados; no es una persona entrenada y preparada en las “mejores universidades del mundo” para servir a sus propios intereses y buscar el beneficio propio, oprimiendo a los pobres.

 

No, señor presidente, los verdaderos santos son personas que escuchan la voz de Jesús el Cristo, son circuncidados de corazón, que entran en un pacto con Él, para que escriba Su ley en sus almas, y viven para agradarlo a Él y no a sí mismos, son los que tienen hambre y sed de justicia, de las cosas de arriba, de las cosas perdurables y verdaderas; no de las cosas de abajo, no de poder y vanagloria.

 

Entienda señor presidente que somos peregrinos en la tierra y que tendremos todos que dar cuenta de nuestras obras; clame a Dios por arrepentimiento y misericordia, de tal manera que pueda dejar de hacer lo malo delante de Sus ojos, para hacer entonces lo que Él indique para gloria de Su Nombre y para el verdadero beneficio de toda nuestra nación.

 

1Co 1:19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y reprobaré la inteligencia de los entendidos.

Última actualización el Jueves, 31 de Julio de 2014 11:49