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AMAN TENER EL PRIMADO

En su tercera carta el apóstol Juan inspirado por el Espíritu Santo escribe lo siguiente:

3Jn 1:9 Yo he escrito a la Iglesia; mas Diótrefes, que ama tener el primado entre ellos, no nos recibe.

3Jn 1:10 Por esta causa, si yo fuere, daré a entender las obras que hace, hablando con palabras maliciosas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los Hermanos, y prohíbe a los que los quieren recibir, y los echa de la Iglesia.

Hoy abundan los Diótrefes, hombres que aman tener el primado, y que no reciben a los verdaderos discípulos y enviados del Señor, a los que han caminado con Él, a quienes han escuchado Su voz; pues como nos dice el apóstol Pablo en el libro de los Hechos en el capítulo 20:

Hch 20:30 y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.

Estos Diótrefes modernos hacen discípulos no de Cristo, sino de hombres, de sí mismos, y lo hacen hablando cosas perversas.

Además de esto prohíben a los que quieren recibir a los verdaderos del Señor, que lo hagan, y los echan de la iglesia, si es que a esto se le puede llamar iglesia; o como si la iglesia les perteneciera a ellos y no a Cristo, que la compró con su sangre; se creen los dueños, y no permiten que un verdadero del Señor lleve un mensaje a los grandes edificios que han construido.

Si alguna vez reciben y escuchan un mensaje de un siervo fiel, un mensaje no de hombres, sino del Señor; dicen como dijeron los religiosos de la época de nuestro Señor y del apóstol Pablo: que son herejes pertenecientes a una secta. Es más, los expulsan de sus sinagogas modernas, pues les retiñen los dientes cuando escuchan la verdad.

Cristo les dijo a los religiosos de la época; Porque os hablo la verdad, queréis matarme; a lo que ellos respondieron: demonio tiene.

Es tan grave la cosa, que confunden el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, con el mismo diablo. Por esto es que cuando se manifieste el hombre de pecado, cuyo advenimiento es por obra de satanás, le van a adorar, y dirán: quien como la bestia; pues solo quieren escuchar un mensaje de prosperidad y éxito en el mundo; pero nada quieren saber del verdadero mensaje, de participar de la cruz y de las aflicciones de Cristo.

Por algo el Señor dijo a sus verdaderos enviados que a algunos afligirían, que a otros meterían en la cárcel y que a otros matarían; y esto debido a que no conocían a Su Padre.

Ahora, ¿Por qué les prohíben recibir a los hermanos? Pues porque saben que los verdaderos del Señor hablarán de parte del Rey, hablarán Verdad y no de cuenta propia, que a muchos les serán abiertos los ojos, y entonces no seguirán más a hombres sino a Cristo, y de esta manera estos Diótrefes ya no tendrán más el primado que tanto aman tener, además que se les afectarían sus ingresos, sus diezmos, y su negocio.

Vivimos en tiempos peligrosos, de gran engaño y error; muchos falsos maestros se han levantado que introducen sectas de perdición y muchos, multitudes, siguen sus perdiciones, por los cuales el camino de la verdad está siendo blasfemado.

¿Y cómo conocer a estos ministros de iniquidad? Pues la escritura nos indica claramente acerca de ellos:

2Pe 2:3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme.

Estos hombres se encuentran haciendo mercadería con las cosas del Señor, además de que está escrito que niegan al Señor que los rescató; es decir, un día fueron rescatados, pero luego niegan el señorío, el gobierno de Cristo, y hacen lo que les parece, su propia voluntad, buscar su propio beneficio. Por sus frutos los conoceréis.

Recordemos que Cristo dijo: ¿Por qué me llamáis Señor y no hacéis lo que os digo? O no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de Dios, sino quien hace la voluntad el Padre celestial.

¿Pueblo, hasta cuándo andaréis en pos de hombres y no del Señor?

La escritura nos dice más acerca de estos hombres que aman tener el primado: Que recibirán el galardón de su injusticia, pues estiman gozar de deleites cada día y se recrean en sus engaños; tienen los ojos llenos de adulterio, (aman el mundo y las cosas del mundo), y no saben cesar de pecar; tienen el corazón ejercitado en codicias y aman el premio de la maldad.

Son fuentes sin agua, para los cuales está guardada eternalmente la oscuridad de las tinieblas; en las que ya viven pues han rechazado la Luz y han amado las tinieblas.

Prometen libertad, siendo ellos mismos esclavos de corrupción.

¿Cuál es la meta a la que apuntamos, dónde está puesta nuestra mirada, en las cosas temporales y perecederas que ofrecen estos hijos del diablo?

El Señor nos llama a ser uno con Él, a participar de Su naturaleza, de Su santidad y plenitud, de la verdadera libertad y reposo;  pero para llegar a la meta, al galardón, debemos correr de tal manera que obtengamos el premio.

Sin la participación de Su cruz y de Su muerte, no hay gloria.

Nuestro Señor puso su rostro como de pedernal para ir a Jerusalén a cumplir la voluntad de su Padre, sabiendo lo que le esperaba: el rechazo, el vituperio, el maltrato y la muerte de cruz.

Pero sufrió la cruz, por el gozo puesto delante de Él, y por el poder del Santo Espíritu.

El apóstol Pablo también una vez tuvo que ir camino de Jerusalén, y escuchemos lo que dijo, sabiendo que le esperaban tribulaciones:

Hch 20:22 Y ahora, he aquí, que yo atado del Espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;

Hch 20:23 más que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que prisiones y tribulaciones me esperan.

Hch 20:24 Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo; solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios.

Si vamos a estar entre los vencedores, seremos atados del Espíritu, para hacer Su voluntad; y esto nos traerá el rechazo, el vituperio y el maltrato del mundo; pero también grande galardón. Pues esta leve tribulación momentánea, no es nada comparable con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Y cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Pablo no hacía caso de esto; ¿Qué era lo que le importaba, cuáles eran sus intereses? SOLAMENTE, acabar la carrera con gozo, y el ministerio que había recibido, para dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios. Incluso su vida no la estimaba preciosa para sí mismo; decía que mientras estuviera en el cuerpo, sería para ser de provecho para la obra; no para sí.

Este solamente, indica que no le interesaba  ninguna otra cosa. Que el Señor nos examine y muestre si tenemos otros intereses y deseos diferentes a este.

¿Queremos tener éxito en el mundo? Hermanos el mundo es enemigo de nuestro Señor.

Clamemos por la gracia para arrepentimiento, para no seguir salvando nuestras vidas, ni buscando lo propio,  para no conformarnos a este presente siglo malo; sino para andar en pos de Él, de todo nuestro corazón, y tener parte en la participación de sus sufrimientos, para ser conformados a Su imagen y ser agradables a Él.

Hermanos, el mismo diablo obró a través del apóstol Pedro para procurar que Cristo evitara la cruz. ¿Estás escuchando voces a través de hombres que te dicen que no participes de la cruz, que salves tu vida, que Cristo sufrió por ti y que a ti ya no te toca? Pues quiero decirte que es la voz del mismo diablo.

Escuchemos un poco lo que el Señor a través de Su Santo Espíritu nos dice al respecto:

1Pe 2:19 Porque esto es debido a la gracia, si alguno a causa de la conciencia que tiene delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.

1Pe 2:20 Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? Más si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es debido a la gracia de Dios.

1Pe 2:21 Porque para esto sois llamados; pues que también el Cristo fue afligido por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas;

Se nos concede el privilegio y honor de participar en sus aflicciones; sabiendo que es para ser perfeccionados y cesar de pecado.

1Pe 4:1 Pues que el Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento; que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;

1Pe 4:2 para que ya el tiempo que queda en la carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios.

¿Estamos armados del mismo pensamiento, entendiendo que para esto somos llamados?

Solamente el padecimiento en la carne, hará que cesemos de pecado, y que ya no vivamos más para los deseos de la carne, sino para la voluntad de Dios.

Entonces cesemos ya de pedir a Dios que nos de las cosas del mundo; pues si seguimos en pos de esto; es lo que finalmente Él nos dará; sabiendo que somos profanos como Esaú y que menospreciamos la Herencia celestial, a cambio de las cosas vanas y terrenales.

¿Por qué todavía nos sorprendemos del fuego que nos ha sobrevenido?

Cristo prometió limpiar Su casa, Él viene como fuego purificador y como jabón de lavadores. Solo así habrá Su manifestación en y a través de Su pueblo. Manifestación que espera la creación cautiva de corrupción; pues se gime por Libertad.

Mal 3:2 ¿Y quién podrá sufrir el tiempo de su venida? O ¿quién podrá estar cuando él se mostrará? Porque él será como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

Mal 3:3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata; y ofrecerán al SEÑOR Presente con justicia.

Primero debemos ser afinados como a oro, antes de que nuestro presente sea agradable y con justicia al Señor; primero requerimos del fuego purificador para ser desatados; para ser llevados a Su plenitud y ser parte de los vencedores que alegrarán Su corazón, puestos en libertad verdadera, para que Él pueda mostrarse y manifestarse a través nuestro.

 

Que el Señor nos conceda Su Gracia y Su Paz, para ser fieles y pertenecer a los vencedores.