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VESTIDURAS BLANCAS

El tema de las vestiduras, es un tema de gran importancia e interés, y del cual las santas escrituras tienen mucho que decirnos. Miremos algunos de estos pasajes, pidiendo la guía del Santo Espíritu, quien nos lleva a toda la Verdad, y toma de lo de Cristo y no lo hace saber.

Todo este tema está profundamente relacionado con la desnudez del hombre causada por su caída, al haber desechado el consejo de Dios, y al haber elegido el árbol del conocimiento del bien y del mal.

Recordemos que después que Adán y Eva comieron de este árbol del bien y del mal, sus ojos fueron abiertos y conocieron que estaban desnudos. Ahora, ¿qué fue lo primero que hizo el hombre al conocer su desnudez? Pues tratar de cubrirse. El asunto es que cosió hojas de higuera con tal fin.

Después de esto, ellos oyeron la voz de Dios, que se paseaba por el huerto, y ¿qué hicieron esta vez? Se escondieron, pues tuvieron miedo debido a su desnudez, causada por su desobediencia y rebeldía.

Veamos como desde entonces, el hombre ha procurado cubrir su desnudez, y siempre ha buscado las hojas de la higuera, un tipo de la religión de los hombres. No olvidemos que Cristo maldijo la higuera cuando buscó fruto en ella y no lo halló.

Gén 3:21 Y el SEÑOR Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

Es el Señor Dios, quien puede vestir al hombre, y no lo hace con hojas de higueras, sino con túnicas de pieles. Es decir, se requiere del derramamiento de sangre, de la muerte de una víctima inocente, tipo del Cordero de Dios, de Cristo, para cubrirnos. Y recordemos que la escritura nos dice que en la sangre está la vida; es decir que somos cubiertos de nuestra desnudez, por la Vida de Cristo.

La cubierta no es entonces otro hombre, sino Cristo viviendo Su Vida en nosotros; que estemos completamente sometidos a Su señorío, a Su voluntad. Son vidas guiadas por el Santo Espíritu, las que son cubiertas de su desnudez.

No cubrimos nuestras vergüenzas con guardar ritos y mandamientos de hombres, estas son las hojas de higuera. Podemos ser muy religiosos, y no estar sometidos al gobierno de Cristo, al Reino de Dios, a que Él sea el Rey y diga que es lo que hay que hacer, y no nosotros siguiendo nuestros propios caminos y haciendo nuestras obras y diciendo Señor, Señor. El yo tiene que ser derribado del trono para ser vestidos.

Cristo en una parábola indicó algo acerca del vestido:

Luc 5:36 Y les decía también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo; pues si lo hace, rompe el nuevo, y el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.

El asunto no es remendando el vestido viejo; se requiere uno nuevo. Al hombre viejo, caído, que heredó la naturaleza torcida y corrupta de Adán, no se le cubre con remiendos nuevos; no, todo el vestido debe ser nuevo, haciendo referencia a una nueva naturaleza, la de Cristo, que vive solo para la gloria del Padre y para hacer Su voluntad.

De igual manera en Mateo 22, se nos habla de un Rey que hizo fiesta de bodas a Su hijo, y de como el Rey entró para ver los convidados, y encontró un hombre no vestido de vestido de boda. ¿Qué sucedió?

Mat 22:11 Y entró el rey para ver los convidados, y vio allí un hombre no vestido de vestido de boda.

Mat 22:12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Y a él se le cerró la boca.

Mat 22:13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Mat 22:14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Apo 19:9 Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son las verdaderas palabras de Dios.

Requerimos estar vestidos de bodas, estar vestidos de Cristo, de Su Vida.

Rom 13:14 más vestíos del Señor Jesús, el Cristo; y no hagáis caso de la carne en sus deseos.

En el libro de Apocalipsis encontramos lo siguiente acerca del tema de las vestiduras:

Apo 3:5 El que venciere, será así vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

Son los vencedores, a quienes se les concederá vestirse de vestiduras blancas; los que han perdido sus propias vidas, para que Cristo viva Su Vida en ellos.

La escritura nos muestra la manera que nuestro Padre ha determinado para que seamos vestidos con estas vestiduras blancas:

Apo 3:18 Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

Apo 3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y enmiéndate.

Apo 3:20 He aquí, que yo estoy parado a la puerta y llamo; si alguno oyere mi voz, y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Apo 3:21 Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Apo 3:22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

Es comprando oro afinado en fuego, que seremos vestidos con vestiduras blancas; y el oro en la escritura nos habla de la naturaleza de Cristo.

Es siendo llevados al fuego, siendo bautizados en Espíritu Santo y Fuego, como seremos limpiados de toda inmundicia de la carne, de toda escoria e impureza, además de que el fuego quemará las ataduras que nos amarran a este mundo, y seremos llevados a Libertad.

Miremos más acerca de las vestiduras:

Apo 7:9 Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas naciones y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de luengas ropas blancas, y palmas en sus manos;

Apo 7:10 y clamaban a alta voz, diciendo: Salvación al que está sentado sobre el trono de nuestro Dios, y al Cordero.

Acerca de estas personas, se le pregunta a Juan, si sabe quiénes son y de dónde han venido.

Apo 7:13 Respondió uno de los ancianos, y me preguntó: ¿Estos que están vestidos de luengas ropas blancas, quiénes son, y de dónde han venido?

La respuesta arroja gran luz, de nuevo, acerca de las ropas blancas:

Apo 7:14 Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus luengas ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero.

Apo 7:15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono morará entre ellos.

Hermanos, creo que ninguno de nosotros quisiera pasar por tribulación; pero es el camino de la cruz, el que da muerte a la carne, para que vivamos para hacer Su voluntad.

1Pe 4:1 Pues que el Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento; que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;

1Pe 4:2 para que ya el tiempo que queda en la carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios.

La pregunta es ¿Queremos cesar de pecado, deseamos ser limpiados y ser uno con Cristo, con el Padre celestial, y vivir para Su voluntad? Pues esto no se consigue agradando y alimentando la carne; no se obtiene siguiendo nuestros propios caminos,  es solo a través del fuego santo de amor de nuestro Padre.

Es por esto que el apóstol Pablo dijo:

Rom 8:16 Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

Rom 8:17 Y si hijos, también herederos; ciertamente de Dios, y coherederos con el Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Rom 8:18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

¿Eres hijo de Dios, quieres serlo? Hay una doctrina del mismo infierno que dice que todos somos hijos de Dios. Recordemos que Cristo dijo a unos hombres religiosos, que eran hijos de su padre el diablo.

Si Dios te toma por hijo, participarás de Su disciplina, para que así puedas participar de Su santidad.

Heb 12:5 y estáis ya olvidados de la consolación que como con hijos habla con vosotros, (diciendo): Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él redargüido;

Heb 12:6 porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo.

Heb 12:7 Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos, porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no castiga?

Heb 12:8 Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos los hijos han sido hechos participantes, luego adulterinos sois y no hijos.

Luego se nos dice acerca del propósito de la disciplina: Ser santificados, ser santos como Él es santo, es para Vida, para llevar fruto apacible de Justicia.

Heb 12:9 Además, tuvimos por castigadores a los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos: ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

Heb 12:10 Y aquellos, a la verdad, por pocos días nos castigaban como a ellos les parecía; mas éste para lo que nos es provechoso, es a saber, para que recibamos su santificación.

Heb 12:11 Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia a los que en él son ejercitados.

Por esto también, el apóstol Santiago nos dice:

Stg 1:2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,

Stg 1:3 sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia.

Stg 1:4 Y la paciencia consuma la obra, para que seáis perfectos y enteros, sin faltar en alguna cosa.

Y de nuevo el apóstol Pedro:

1Pe 4:12 ¶ Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo;

1Pe 4:13 antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.

Y el apóstol Pablo oraba:

Efe 3:14 ¶ Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

Efe 3:15 de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra,

Efe 3:16 que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior;

Efe 3:17 de manera que Cristo more por la fe en vuestros corazones; y que arraigados y cimentados en amor,

Efe 3:18 seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad,

Efe 3:19 y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.

Efe 3:20 ¶ Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros,

Efe 3:21 a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Oremos:

Padre, gracias por habernos adoptado tus hijos, y por disciplinarnos en muestra de tu amor, para que vivamos, para santificarnos y para llevar fruto de justicia agradable a ti.

Clamamos por ser vestidos de vestiduras de boda, blancas y limpias, que cubran nuestra desnudez y nos permitan ser desposados contigo.

 

Danos el tener por sumo gozo, al encontrarnos en el fuego, sabiendo, que es para que participemos de la manifestación de Tu gloria; y permite, que podamos conocer Tu amor que es lo más grande que podemos conocer, para que seamos llenos de toda tu plenitud, y así vivamos para tu gloria y para hacer tu voluntad.