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Advertencia Profética Solemne

Esta profecía fue dada al Cuerpo de Cristo a través del anciano hombre de Dios Stanley Frodsham en el Instituto Bíblico Elim en New York (Estados Unidos) en el año 1965. Confirmada por las Escrituras y por los mensajes en el Espíritu de otros hombres de Dios contemporáneos a él.

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No Teniendo Confianza en la Carne PDF Imprimir E-mail

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NO TENIENDO CONFIANZA EN LA CARNE

Flp 3:1 Resta, hermanos, que os gocéis en el Señor. A mí, a la verdad, no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

Flp 3:2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos del cortamiento.

Flp 3:3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu a Dios, y nos gloriamos en el Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

Comienza en este precioso pasaje el Santo Espíritu, a través del apóstol Pablo, diciéndonos que nos gocemos en el Señor; es decir, que nos gocemos en Su señorío, de que Él esté al mando, y no el yo. El Asunto no es una alegría de la carne, cuando las circunstancias son “favorables”, o nos parece que las cosas van de acuerdo a nuestros propios planes y sueños, y donde todavía el yo tiene el control; no se trata de tener contentamiento porque nos va bien en el mundo, lo cual es enemistad con Dios; pues recordemos que el mundo es el sistema creado y gobernado por el dios de este siglo, por el príncipe de las tinieblas, con el fin de mantener en ceguera y cautividad a las personas, para que no les resplandezca la Luz, y para que hagan las cosas a su propia manera, y no a la de Dios.

Muchas veces, necesitamos, que se nos repitan las mismas cosas, pues somos bastante lentos para aprender los caminos de la Vida. En este caso, vemos que el apóstol, insiste una vez más en un tema de gran importancia para la seguridad del creyente: El asunto de la verdadera circuncisión.

Entonces, igual que hoy, existían muchos malos obreros. Estos hombres enseñan a guardar ritos, ceremonias, mandamientos de hombres y obras de la ley, con el fin de perfeccionarse.

Rom 2:28 Porque no es judío el que lo es exteriormente; ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne,

Rom 2:29 sino que es judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es por los hombres, sino por Dios.

El Deseo del Señor es cortar los deseos carnales de nuestro corazón, y escribir Sus leyes en él, y en nuestra alma; esta es la promesa del nuevo pacto, que no se consigue por esfuerzo o por obras nuestras, sino por la obra del Santo Espíritu en nosotros, por Su misericordia.

También se nos habla claramente acerca de la verdadera circuncisión: Los que sirven en espíritu a Dios (no en la carne, no en sus propias fuerzas, pues son llevados a no tener ningunas, ya que solo en Cristo hay fuerza, y Él es su fortaleza); que se glorían sólo en Cristo Jesús (en Su obra en ellos y a través de ellos, y no en sus propias obras); el apóstol decía: Soy lo que soy, por la gracia; y si algo tenemos es porque se nos ha dado. Lo otro es, que no hay confianza en la carne; es decir, la verdadera circuncisión nos lleva a completa debilidad y dependencia del Señor, sabiendo que nunca podremos cumplir las obras del Señor por nosotros mismos, que es Él en nosotros.

Es en nuestra debilidad, donde se perfecciona el poder del Señor, es en nuestra esterilidad donde se manifestará la Vida, es con nuestra muerte, la muerte del yo, como participaremos de Su resurrección.

Son el desierto y la soledad, quienes se alegrarán, es en la tierra seca donde brotarán los manantiales de agua.

Isa 35:1 Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará, y florecerá como lirio.

Isa 35:7 El lugar seco será tornado en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas…

Dios no se complace en nuestras obras muertas, que son trapos inmundos, solamente en que temamos Su Nombre y esperemos en Su misericordia.

Sal 33:16 El rey no se salva por gran ejército; ni es librado el valiente por la mucha fuerza.

Sal 33:17 Falsa esperanza de victoria es el caballo, ni con su mucha fuerza puede librar.

Sal 33:18 ¶ He aquí, los ojos del SEÑOR están sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia…

Sin embargo, hay mucho de tocar trompeta, mucho del yo-yo, mucho de buscar gloria y alabanza de hombres, mucho de confiar en la carne. Hermanos, una cosa es el rollito en la boca con sabor dulce, pero otra muy distinta, cuando baja al vientre y nos comienza a purgar; es decir una cosa es la teoría, y otra cosa es cuando el Señor está haciendo carne la Palabra en nosotros; cuando somos llevados a la nada, al final de todo recurso propio, de toda fuerza propia,  para que Él entonces, y sólo entonces, se manifieste y obre a través nuestro.

Gál 6:12 Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os constriñen a que os circuncidéis, solamente por no padecer la persecución del madero del Cristo.

Gál 6:13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que quieren que vosotros seáis circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.

Gál 6:14 Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en el madero del Señor nuestro Jesús, el Cristo, por quien el mundo me es muerto a mí, y yo al mundo.

Gál 6:15 Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.

La intención de agradar en la carne es, como se nos muestra claramente en el pasaje anterior, no padecer persecución por causa del madero, de la cruz.

Que como para Pablo el apóstol, para nosotros también esté lejos, el gloriarnos, sino en el madero, en la cruz de nuestro Señor. El asunto es la Vida de Cristo formada en nosotros, que no hagamos nada por cuenta propia.

Hay un llamamiento a lo alto, a ser santos como Él es santo, a ser perfectos como Él es perfecto; a escoger la mejor parte, la que no será quitada, de estar a los pies de nuestro Maestro, en intimidad con Él, escuchando Su voz, contemplando Su rostro, para ser transformados a Su imagen; un llamamiento a que Él haga Su obra en nosotros, para luego, hacer Sus obras a través de nosotros.

Cuando hay la verdadera circuncisión del corazón, ya no hay agenda, ni programa, ni proyectos propios; pues la agenda, el programa, y los proyectos serán sólo hacer lo que Él dice.

Más adelante, en este pasaje del libro de Filipenses, el apóstol Pablo manifiesta que todas estas cosas de la carne, las tiene por basura, con tal de Conocer y ganar a Cristo; y por ser hallado en Él, no teniendo su propia justicia, sino la de Dios que es por fe.

Este fue un gran problema para el pueblo judío, que queriendo establecer su propia justicia por la obras, desecharon la Justicia de Dios.

Rom 10:3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios.

Veamos también que cuando nos gloriamos en nuestras obras, estamos buscando la gloria propia, y no la de Dios; además dice la escritura, que estamos obrando de cuenta propia.

Jua 7:18 El que habla de sí mismo, gloria propia busca; más el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

Requerimos tener en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que levanta los muertos.

2Co 1:9 De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos,

Se nos invita a escuchar la voz del Señor, para conocer exactamente Su voluntad; y la única manera en que esto se logrará, es dejando todo en el altar, presentando nuestras vidas como un sacrificio vivo.

Rom 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto.

Rom 12:2 Y no os conforméis a este siglo; mas trasformaos por la renovación de vuestra alma, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Es decir, sino nos entregamos completamente en el altar, nunca experimentaremos cual sea Su buena, agradable y perfecta voluntad.

Es más, el Señor busca verdaderos adoradores y vencedores, y la verdadera adoración tiene todo que ver, con entregarlo todo en el altar. Recordemos a Abraham ofreciendo a su hijo Isaac en holocausto, donde la escritura usa por primera vez la palabra adoración.

Y si somos un verdadero sacrificio, nuestra vida será consumida en el altar, será convertida en cenizas y aceite; pero entonces habrá Gloria en lugar de ceniza, seremos ungidos para hacer Su voluntad, no antes; lo demás son obras de muerte y tinieblas.

Entonces ya no vivirá el yo sino Cristo para Gloria del Padre.

Oremos:

Padre, queremos amarte no de palabra, sino, de hecho y en verdad. Clamamos por ser un sacrificio vivo en tu altar, de tal manera que no haya ninguna confianza en la carne, ni ninguna justicia propia y que nos gloriemos sólo en tu cruz. Pedimos ser llenos del conocimiento de tu voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual, para que andemos como es digno de ti, agradándote en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento tuyo. Que perdamos nuestra vida, para entonces hallar la tuya, para ganarte a ti.