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Somos Hechura Suya

Octubre 4 de 2017  

Dirigido por el Espíritu

Septiembre 23 de 2017

Advertencia Profética Solemne

Esta profecía fue dada al Cuerpo de Cristo a través del anciano hombre de Dios Stanley Frodsham en el Instituto Bíblico Elim en New York (Estados Unidos) en el año 1965. Confirmada por las Escrituras y por los mensajes en el Espíritu de otros hombres de Dios contemporáneos a él.

Canaán Tierra de Fructificación

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La Ley del Espíritu de Vida

Septiembre 13 de 2016

¿Quieres Ser Rico? PDF Imprimir E-mail

Junio 14 de 2016

¿QUIERES SER RICO?

Miremos algunos pasajes acerca de lo que Dios tiene que decirnos al respecto en Sus Santas Escrituras:

Mat 19:23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que el rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos.

Mat 19:24 Pero os digo, que más liviano trabajo es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el Reino de Dios.

El Señor nos muestra en este pasaje que no es imposible que un rico entre en Su Reino, pero que es realmente difícil, tanto que agrega, que es más fácil pasar un cable por el ojo de una aguja. El asunto es que el rico tiene su tesoro, su deleite y su confianza en las riquezas, por lo que  difícilmente las dejará para seguir a Cristo y así entonces, tener entrada en el Reino de los cielos.

Es decir, las riquezas de maldad,  ofrecidas por el rey de este mundo, por el dios de este siglo y príncipe de las tinieblas, son un tropiezo, un estorbo, una carga y un impedimento para andar en pos del Rey de reyes.

En el salmo 37 encontramos lo siguiente:

Sal 37:16 Tet Mejor es lo poco del justo, que las muchas riquezas de los pecadores.

Aquí vemos, que el justo tiene poco, tiene lo necesario; pero que las riquezas están en manos de los pecadores, pues su meta ha sido conseguirlas; viven para eso, para sí mismos, y no para Dios.

El Señor nos invita a hacer tesoros en el cielo, donde la polilla y el orín no corrompen, y no en la tierra; pues donde está nuestro tesoro, ahí estará nuestro corazón, y no se puede servir a dos señores, no se puede servir a Dios y a las riquezas.

1Co 2:9  antes, como está escrito: Lo que ojo no vio, ni oreja oyó, ni ha subido en corazón de hombre, es lo que Dios ha preparado para aquellos que le aman.

Hermanos, no cambiemos las basuras que ofrece el mundo, por las riquezas de la gloria que el Señor dará a los vencedores; no invirtamos en lo vano y perecedero; esforcémonos y seamos valientes para andar en pos de nuestra herencia en Cristo: Llegar a ser uno con Él, a participar de Su naturaleza, de Su santidad, de Su gloria. No seamos profanos como Esaú, que cambió su primogenitura, por satisfacer la carne.

Heb 11:24 Por la fe, Moisés, hecho ya grande, rehusó ser hijo de la hija del Faraón,

Heb 11:25 escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado.

Heb 11:26 Teniendo por mayores riquezas el vituperio del Cristo que los tesoros de los Egipcios, porque miraba a la remuneración.

La fe es más preciosa que el oro, y mediante ella, llevados a madurez (hechos grandes), rehusaremos los ofrecimientos del dios de este mundo (que tienen el único propósito de destruir nuestras almas), para escoger antes la aflicción con el pueblo de Dios; pues el camino para los suyos a la gloria, a la patria celestial, es a través de muchas pruebas y tribulaciones; ya que solo de esta manera, cesaremos de andar en nuestros propios caminos, para hacer Su buena, agradable y perfecta voluntad.

En el Evangelio de Lucas, encontramos otros pasajes interesantes acerca de los ricos y las riquezas:

Luc 6:24 Mas ¡ay de vosotros, ricos! Porque tenéis vuestro consuelo.

Luc 6:25 ¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! Porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! Porque lamentaréis y lloraréis.

Luc 6:26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! Porque así hacían sus padres a los falsos profetas.

La verdad, no quisiera para nada estar en los zapatos de estos hombres, y agradezco al Señor, que en su infinito amor, fidelidad y misericordia, me ha afligido y quebrantado con el fin de estorbarme, y entonces, no seguir la corriente de este siglo, amar la vanidad y buscar la mentira.

Recordemos la parábola de la heredad del hombre rico:

Luc 12:16 Y les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado muchos frutos;

Luc 12:17 y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿qué haré, porque no tengo dónde juntar mis frutos?

Luc 12:18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;

Luc 12:19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.

Luc 12:20 Y le dijo Dios: Necio, esta noche vuelven a pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?

Luc 12:21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.

El hombre natural, tiene la inclinación al mal, a trabajar por lo que no permanece, por lo terrenal y temporal,  y como en este caso, igual a este hombre, a buscar el reposo y el regocijo (que solo en el Señor se encuentra), en los muchos bienes. Que mala inversión. Hay muchos haciendo tesoro para sí, es más, pidiendo a Dios que los enriquezca, y creyendo que esa es la bendición. Dios les dará conforme a su petición, pero les enviará flaqueza en el alma. Tanta flaqueza en el alma, que viven para sí mismos y sus propios intereses.

Luc 12:15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Isa 55:2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien; y se deleitará vuestra alma con grosura.

Isa 55:3 Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.

No abandonemos la fuente de aguas de Vida, para cavar cisternas que no tienen agua.

Jer 2:13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas.

Recordemos también el pasaje del hombre rico y Lázaro:

Luc 16:19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

Luc 16:20 Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas,

Luc 16:21 y deseando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.

Luc 16:22 Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

Luc 16:23 Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vio a Abraham de lejos, y a Lázaro en su seno.

Luc 16:24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.

Luc 16:25 Y le dijo Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

Luc 16:26 Y además de todo esto, una grande sima está constituida entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar a nosotros.

La pregunta es: ¿Queremos los bienes en esta vida, los bienes materiales?

No olvidemos de que manera seremos hechos dignos del Reino de Dios:

2Ts 1:3 Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y la caridad de todos y cada uno de vosotros abunda entre vosotros;

2Ts 1:4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las Iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís;

2Ts 1:5 en testimonio del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del Reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.

En la carta primera a Timoteo, el Espíritu da consejo para los ricos.

1Ti 6:17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas inciertas, sino en el Dios viviente, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos;

1Ti 6:18 más encomiéndales el bien hacer, el hacerse ricos en buenas obras, el dar con facilidad, el comunicar fácilmente;

1Ti 6:19 el atesorar para sí buen fundamento para en lo por venir, que echen mano a la vida eterna.

Miremos esto con un poco de detalle: Primero les dice que no sean altivos, vemos que las riquezas, hacen a los hombres altivos. Lo segundo es, que no pongan la esperanza en las riquezas que hoy pueden estar y mañana no, y si les dice esto, es precisamente porque sus esperanzas están puestas en el dinero y en los bienes materiales. Les indica donde se deben poner las esperanzas, en Dios que nos suple lo que necesitamos para que lo disfrutemos, y cuando nos abunda es para compartir con quienes lo necesitan, no para amontonar o gastar en deleites; nos pide buscar primero Su Reino, es decir, Su voluntad, lo que Él desea. Luego se les encomienda el bien hacer, el hacerse ricos en buenas obras (esta es la manera de Dios de hacerse verdaderamente ricos), el dar con facilidad. Igual, no es común ver a un rico dar con facilidad, invierten en lo visible y terrenal, hay poco de negarse a sí mismos y ayudar a los afligidos y necesitados.

Y por último, se les aconseja a echar mano de la Vida Eterna, y se les muestra cómo hacerlo: atesorando para lo por venir, ya que atesoran para lo temporal.

En el libro de Santiago encontramos otras referencias al tema que venimos escudriñando:

Stg 2:5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe, y herederos del Reino que prometió a los que le aman?

Son los pobres de este mundo a quienes Dios ha elegido para que sean verdaderamente ricos, ricos en fe, y para que así, hereden el Reino; no a los ricos, que tienen su corazón en otros dioses. ¿Qué escogemos entonces, al dinero? ¿Ser ricos en fe o en oro?

El último pasaje que miraremos por ahora, es tremendo y terrible:

Stg 5:1 Ea ya ahora, oh ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrán.

Stg 5:2 Vuestras riquezas están podridas; vuestras ropas están comidas de polilla.

Stg 5:3 Vuestro oro, y plata están corrompidos de orín, y su orín os será testimonio en contra, y comerá del todo vuestras carnes, como fuego. Habéis allegado tesoro para los postreros días.

Stg 5:4 He aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras (el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros) clama, y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

Stg 5:5 Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos, y habéis recreado vuestros corazones como en el día de matar sacrificios.

Stg 5:6 Habéis condenado y muerto al justo, y él no os resiste.

Como dice mi hijo menor: Eso dolió.

¡Qué aúllen los ricos por las miserias que les vendrán, pues están  podridas y corrompidas delante de Dios, además de que testificarán en su contra, para que sus carnes sean comidas; pues han acumulado tesoros, que han adquirido oprimiendo al pobre, y han vivido en deleites, además de que han condenado y muerto al justo.

Pero sepan algo ricos: Los clamores de los pobres han llegado a oídos del Señor, y Él hará justicia y venganza.

Sal 149:1 Alelu-JAH. Cantad al SEÑOR canción nueva; su alabanza sea en la congregación de los misericordiosos.

Sal 149:2 Alégrese Israel con su Hacedor; los hijos de Sion se gocen con su Rey.

Sal 149:3 Alaben su Nombre con baile; con adufe y arpa canten a él.

Sal 149:4 Porque el SEÑOR toma contentamiento con su pueblo; hermoseará a los humildes con salud.

Sal 149:5 Se gozarán los misericordiosos con gloria; cantarán sobre sus camas.

Sal 149:6 Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas; y espadas de dos filos habrá en sus manos;

Sal 149:7 para hacer venganza de los gentiles, castigos en los pueblos;

Sal 149:8 para aprisionar sus reyes en grillos, y sus nobles en cadenas de hierro;

Sal 149:9 para ejecutar en ellos el juicio escrito; gloria será esto para todos sus misericordiosos. Alelu-JAH.

Busquemos entonces las verdaderas riquezas, apuntemos al blanco correcto, con los ojos puestos en el galardón; que fuera del Señor, no deseemos nada en la tierra, que Él sea nuestro todo, nuestro bien, nuestra heredad.