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No Tornaré Atrás de Hacerles Bien PDF Imprimir E-mail

Junio 3 de 2011

 

 

 

NO TORNARÉ ATRÁS DE HACERLES BIEN


Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no tornaré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra con verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma. Jeremías32: 39- 41

Este es el nuevo pacto, el Señor nos dará un nuevo corazón limpio, conforme a Su corazón, y un camino para temerle por siempre; el camino es Cristo. El principio de la sabiduría es el temor del Señor, y este temor nos aparta del mal y tiene como fin que tengamos bien; y el bien es Él.

Dice el Señor que este pacto consiste en que él no se tornará atrás de hacernos bien y de plantarnos en la buena tierra; como él es el bien, entonces no echarse atrás de hacernos bien, es que no descansará hasta que Cristo sea formado en nosotros, él no desistirá hasta que ya no seamos esclavos de nuestros propios deseos y caminos, hasta llevarnos a la libertad gloriosa de hacer solo Su voluntad.

La buena tierra, la tierra de la promesa también es él; esta es la promesa: La vida de él; y nos promete que nos plantará en ella, entonces llevaremos fruto para Su gloria, entonces participaremos de Su naturaleza que es hacer siempre lo que agrada al Padre y no a nosotros mismos.

¿Saben en que se alegra el Señor? Pues él nos lo dice en este pasaje: En hacernos bien, en hacernos partícipes de Su santidad y de Su gloria, además lo hace de todo Su corazón y de toda Su alma. El bien no son cosas materiales como el mundo enseña, el Señor promete darnos lo necesario mientras peregrinamos en esta tierra y se cumple el propósito para el cual venimos aquí: Conocerlo a él, ser transfigurados a Su imagen y que el pecado sea removido de nosotros, esto es hacer nuestra propia voluntad.

Porqué el Señor rescató a Jacob de mano del más fuerte que él. Jeremías 31: 11

Ya hemos dicho que Jacob es Israel antes de la conversión, un torcido suplantador, es decir que aparenta lo que no es, aparenta piedad, pero no ha tenido una conversión de todo su corazón, en un hombre que usa el nombre de Dios buscando su propio beneficio, que todavía no ha sido tocado por Dios hasta ser descoyuntado.

Esta es la naturaleza del viejo hombre, de Jacob, y el pecado y los deseos propios son más fuertes que el hombre natural, y solo la mano del Señor para librarnos. Bendito Su Nombre por los siglos.

Y vendrán y harán alabanzas en lo alto de Sion, y correrán al bien del Señor, al pan, al vino, al aceite…. Y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Jeremías 31: 12

Solo podremos corre a él, a Sion, cuando nos haya puesto en libertad de hacerlo, entonces brotará la verdadera alabanza, que no son canticos carnales en edificios hechos por el hombre; sino un corazón agradecido de que hicieran por él, lo que no podía por sí mismo: quitarse el pecado, ser librado del más fuerte que él.

Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y su lloro tornaré en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote embriagaré de grosura, y será mi pueblo saciado de mi bien, dijo el Señor. Jeremías 31: 13-14

Pablo dijo: Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado a un marido, para presentaros como una virgen limpia al Cristo. 2 Corintios 11: 2

La virgen es la iglesia del Señor, y tornará él nuestro lloro en gozo; bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados; seremos alegrados del dolor, del dolor de perder nuestra propia vida, ya que seremos embriagados y saciados de Su bien, de él. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (De él), porque ellos serán saciados.

He aquí que yo les hago subir sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Y haré volver la cautividad de Judá y de Israel, y los edificaré como al principio. Y los limpiaré de toda su iniquidad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y que contra mí se rebelaron. Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todos los gentiles de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré. Jeremías 33: 6-9

Es la promesa y la voluntad del Señor sanarnos de nuestra maldad, de nuestra rebeldía e iniquidad; tornar nuestra cautividad, hacernos libres, limpiarnos de nuestra inmundicia; y esto lo verán quienes no se encuentran en pacto con él, serán testigos de todo el bien y la paz que él traerá a Su pueblo, pues no puede haber verdadero bien ni paz fuera de él.