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El Camino a la Victoria PDF Imprimir E-mail

Julio 4 de 2011

 

 

 

EN CAMINO A LA VICTORIA
by David Wilkerson

La tremenda decepción espiritual que acontece después de una experiencia
espiritual de suprema bendición, es común entre todos los seguidores de
Jesús. Nosotros le llamamos a estas experiencias "períodos de sequía", los
cuales se asemejan a sumergirse en una profunda oscuridad espiritual, a una
inmersión en grandes pruebas después de haber conocido un toque especial de
Dios.

Podemos encontrar en la Biblia tales períodos de sequía esparciéndose como
una plaga en la vida de hombres y mujeres de Dios. Dichos períodos “bajos en
el espíritu” acontecen principalmente en aquellos a quienes Dios tiene la
intención de usar. De hecho, son comunes entre todos los que Él entrena para
llevarlos más profundamente y más lejos en Sus caminos.

Al mirar hacia atrás y observar su propia experiencia de sequía, usted se
puede preguntar si previo a ese período en su vida precedió una renovación
en su Espíritu. Tal vez había experimentado un despertar fresco, una
ferviente oración que le pedía al Señor: "Tócame, Jesús. Me siento tibio.
Yo sé que mi servicio para ti no está progresando como debiera. Como nunca
antes tengo hambre de ti. Anhelo tener un celo especial para hacer tu obra:
orar por los enfermos, salvar a los perdidos, llevar esperanza a los
desesperanzados. Renuévame, Señor. Yo quiero ser usado para tu Reino en una
mayor medida".

Debido a que usted se comprometió en serio con Dios, sus oraciones empezaron a
obtener respuesta y usted comenzó a escuchar la voz de Dios con claridad. La
intimidad con Él era maravillosa, su celo fue en aumento, y se dio cuenta del
fuerte mover de Dios en su vida.

Pero un día, usted se despertó y el cielo parecía ser de bronce. Se sintió
derribado sin saber por qué. La oración parecía ser un estado de agonía y
no oyó más la voz de Dios como antes. Sus sentimientos parecían estar
muertos, su espíritu seco y vacío. Tenía que vivir sólo por fe.

Amado, si esto le ha sucedido no se asuste y no se rinda. Sé de este tipo de
caída personal. En un instante pasamos de estar en la cima de la montaña al
abismo más profundo. Pedro habló de manera específica al respecto y
aconsejó no pensar que alguna cosa extraña estaba pasando: "No penséis ni os
sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa
extraña os aconteciese. Al contrario, gozaos por cuanto sois participantes de
los padecimientos de Cristo"(1 Pedro 4:12-13).

El Señor permite nuestros períodos de sequía porque Él esta obrando en
algún área de nuestras vidas. Por lo tanto regocíjese y alábele a pesar de
que no sienta hacerlo.