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Una Iglesia Triunfante PDF Imprimir E-mail

Julio 5 de 2011

 

 

 

UNA IGLESIA TRIUNFANTE
by David Wilkerson

Aun hoy, una iglesia triunfante se levanta y emerge después de grandes pruebas
de fe. Esta iglesia de los últimos días está saliendo de un largo periodo de
aflicción y de “hornos ardientes”.

El Espíritu Santo está obrando para traer a su pueblo a un lugar de completo
quebrantamiento. El Espíritu Santo lo está conduciendo hacia la revelación
de la debilidad de su propia carne con el fin de mostrarle Su poder. Su pueblo
está llegando a lo último de sí mismo, su voluntad obstinada está siendo
aplastada hasta que su actitud se convierta en tan solo: "Hágase tu voluntad."
Y a través de todo esto, su pueblo se hace totalmente dependiente del Señor.

¿Describe esto su situación? Tal vez usted ha estado caminando con Jesús
durante años y nunca ha encarado una prueba como la que esta enfrente suyo en
estos momentos. Las cosas que se avecinan parecen abrumadoras, cosas por las
que sólo Dios puede hacer algo al respecto. Usted ha caído en cuenta que solo
Él puede sacarlo adelante.

En este momento, los musulmanes se están preparando para un yihad final con el
objetivo de "dominar el mundo" para Alá. Campos de entrenamiento islámico se
están levantando por todas partes con un mensaje de odio. Sin embargo, el
Señor tiene un pueblo en formación, un pueblo que va a usar para enfrentar la
ira de este mundo. Él los está entrenando y equipando en su amor, bondad y
paz. Nuestro Dios es un Dios de amor. Él no va a usar bombas, ametralladoras o
escuadrones suicidas, en cambio, usará a un pueblo vencedor y audaz en la
fuerza del Señor y en su tierna misericordia.

En todo el mundo, el pueblo de Dios está experimentando sufrimiento,
aflicción y tortura. Estoy seguro de que hay un divino y eterno propósito
detrás de la intensidad de estas batallas físicas y espirituales que sufre
ahora el verdadero cuerpo de Cristo. "Bueno es Jehová para con todos, y sus
misericordias sobre todas sus obras" (Salmo 145:9).

Nuestro Señor ha tenido un plan desde el principio. Dios mismo descendió y
tomó la forma y la condición de hombre, viviendo entre los hombres pecadores.
Él soportó su odio, sufrió su rechazo, enfrentó impensables reproches y a
través de todo nunca se defendió.

Jesús nunca estableció ejércitos vengativos llenos de odio yihadista. No
usó armas carnales. En cambio, derribó fortalezas con su poderoso amor y
bondad. Nuestro Señor no tenía más que un plan de batalla: tierno amor
misericordioso. En efecto, el amor conduce todas sus obras en la tierra.
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de
misericordias y Dios de toda consolación" (2 Corintios 1:3).