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El Poder de una Vida Intachable PDF Imprimir E-mail

Septiembre 07 de 2011

EL PODER DE LA UNA VIDA INTACHABLE


"Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e
irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes" (1
Tesalonicenses 2:10).

Esa es una declaración poderosa, ¡el invocar a Dios como testigo de su
santidad! Sin embargo, sin pestañear, Pablo se jactó ante los creyentes de
Tesalónica: "¡Mis compañeros de trabajo y yo hemos vivido intachablemente
delante de vosotros y ante Dios; nuestra conducta fue justa y pura. Dios es
testigo de nuestra conducta santa y también vosotros daréis testimonio. Ya
habéis visto que caminamos santos e irreprochables ante Dios y los hombres!"

Pablo era un predicador eficaz y sabía que el secreto de su eficacia era
encaminar a las personas hacia Dios. Pablo podía presentarse audazmente ante
todo ser viviente, ante todo principado y declarar: "¡Yo vivo diariamente bajo
la mirada de un Dios santo; camino siempre como si sus santos ojos estuvieran
sobre mí. Y todos ustedes son testigos de mi vida intachable! "

El apóstol deseaba que cada creyente tuviera el mismo poder que él tenía
para conducir a las personas hacia Dios. Oraba día y noche para que todos los
hijos de Dios fueran establecidos santos e irreprensibles delante de Dios:
"para que se fortalezca su corazón y sean ustedes santos e irreprensibles
delante de nuestro Dios y Padre, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con
todos sus santos." (1 Tesalonicenses 3:13).

El joven rico que se acercó a Jesús había sido bueno desde su juventud y
ganó el amor y respeto de Jesús (ver Mateo 19:16-20). Pero algo estaba
faltando, ¡y ésta era la única cosa que hace toda la diferencia! Amado, si
usted no tiene ese mismo propósito operando en todo lo que dice y hace, usted
nunca podrá estar sin mancha delante de Dios y del hombre: "Que el nombre de
nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros" (2 Tesalonicenses 1:12).

Esto es lo que motivó a Pablo a vivir una vida intachable: ¡el celo por la
gloria y el nombre de Jesús! Él sabía que todo tenía que ser construido
sobre esa base, porque ¡toda la bondad humana es como trapo de inmundicia! Lo
que distingue a un caminar intachable es el ardiente deseo de honrar el nombre
de Jesús ante los hombres.