Translator

Spanish Arabic Chinese (Simplified) English French German Greek Hebrew Hindi Italian Portuguese Russian

Ve con esta tu Fortaleza PDF Imprimir E-mail

Octubre 18 de 2011

VE CON ESTA TU FORTALEZA


En tiempo de los jueces, cuando los hijos de Israel hacían lo malo delante de los ojos del Señor, Él los entregaba en manos de sus enemigos, con el fin de disciplinarnos y de que aprendieran sus caminos.

En una ocasión, la mano de los madianitas prevalecía contra el pueblo del Señor, de tal manera que los israelitas se hicieron cuevas y cavernas en los montes, ya que sus enemigos destruían los frutos de la tierra y no dejaban que comer en Israel. Entonces los hijos de Israel clamaron al Señor y Él escuchó su clamor.

Primero les muestra que su situación es el resultado de que no escucharon Su voz, y lo dejaron siguiendo sus propios caminos; estaban cosechando lo que habían sembrado. Entonces vino el ángel del Señor y los visitó, estando Gedeón sacudiendo el trigo para esconderlo de sus enemigos.

El ángel del Señor le dijo a Gedeón: el Señor es contigo, varón esforzado y valiente. Jueces 6: 12

A lo que Gedeón respondió: Ah, Señor mío, si el Señor es con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas tus maravillas…? Y ahora el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado en mano de los madianitas.

Y mirándole el Señor le dijo: Ve con esta tu fortaleza y salvarás a Israel… Jueces 6: 14

¿En qué consistía la fortaleza de este hombre? Ya que el Señor le dice varón esforzado y valiente.

Lo primero es que antes de decirle varón esforzado y valiente, el Señor le dice: YO SOY contigo. Nuestra fortaleza no es propia, Él es nuestra fortaleza; si Él es con nosotros entonces somos fuertes. ¿Y cuándo está Él con nosotros y somos fuertes? Cuando somos débiles. Pues está escrito: Diga el débil, fuerte soy; y Mi poder se perfecciona en la debilidad.

La fortaleza y valentía de Gedeón consistía precisamente en que sabía que no podrían ser libres de su cautividad por su propia mano, él sabía que solamente si el Señor estuviera con ellos podrían ser verdaderamente libres; pues donde está el Espíritu del Señor hay libertad.

Gedeón dijo al Señor: ¿con qué he de salvar a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jueces 6: 15

Este es otro secreto: El Señor escoge lo débil, lo que no es, lo vil y menospreciado del mundo, para que nadie se jacte en Su presencia; escoge aquel que no cuenta con recursos propios, escoge a los pobres para que sean ricos en fe, escoge a los que son llevados al final de sus propias fuerzas y capacidades, de tal manera que no tienen otra alternativa que entregarse por completo al Señor.

El Señor nos lleva primero a total dependencia de Él; es decir cuando por Sus tratos en nuestras vidas, Él ya sabe que no obraremos de cuenta propia, que no haremos nada por nosotros mismos, sino, solamente lo que Él nos diga que hagamos; pues la gloria es solo de Él y para Él.

Cuando estemos completamente muertos a nosotros mismos, a nuestros proyectos, caminos, sueños; para vivir para Él, cuando menospreciemos nuestra vida hasta la muerte, cuando la vida sea Cristo y la muerte ganancia; entonces Él nos dirá como a Gedeón: Ve con esta tu fortaleza, porqué yo estaré contigo.

Es también importante saber que solo la mano del Señor, Su gracia y el poder de Su Santo Espíritu podrán llevarnos a esa condición maravillosa de entrega, de dependencia total, de libertad y victoria. De Él es el querer como el hacer, el que tengamos hambre y sed de justicia, para buscar y clamar por Su naturaleza; pues su promesa es que si nuestro hijo nos pide un pan, no le daremos una piedra; que cuánto más, Él nos dará su Santo Espíritu si se lo pedimos.

El rey no es salvo con la multitud del ejército; no escapa el valiente con la mucha fuerza. Vanidad es el caballo para la salvación; con la grandeza de su fuerza no librará. He aquí, el ojo del Señor sobre los que le temen; sobre los que esperan su misericordia. Salmo 33: 16-18.

Nuestra fortaleza es el Señor, solo en Él hay fuerza; es quienes tienen Su temor y esperan en Él, quienes tendrán la victoria, la libertad, la plenitud de la herencia, el reposo; es de quienes han cesado de sus propias obras.

Pero escuchemos Su promesa maravillosa: Y haré con ellos pacto eterno, que no tornaré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra con verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma. Jeremías 32: 40-41.

El Señor se alegra haciéndonos bien; y este es el bien: colocar su temor en nuestros corazones, para que no le dejemos, para plantarnos en Él, y lo dice de todo Su corazón y de toda Su alma. Bendito sea el Señor por siempre, a Él sea la gloria; de Él es la salvación.