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Conservando la Bendición y el Favor de Dios PDF Imprimir E-mail

Noviembre 14 de 2011

CONSERVANDO LA BENDICION Y EL FAVOR DE DIOS


Dios bendice a aquéllos que caminan fielmente con Él. ¡Dios manifiesta su
favor en aquéllos que le favorecen!

¿Cómo es que naciones, familias, individuos pierden la bendición y el favor
de Dios? El profeta Hageo habla al respecto. Él dice que la primer razón se
debe a que el interés propio reemplaza a los intereses de Dios.

“No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea
reedificada” (Hageo 1:2). ¡Los israelitas dejaron de construir la casa del
Señor para poder construir sus propias casas!

Esta escena aconteció sesenta y ocho años después de que el templo de
Salomón fuera destruído. Un remanente había regresado a Jerusalén tras
haber sido cautivos en Babilonia con el objetivo de reconstruir la casa de
Dios. E incluso, ¡ellos establecieron los cimientos para la edificación del
templo con celo y entusiasmo!

Sin embargo, posteriormente ellos se enfrentaron a cimientos duros
-dificultades y desánimo. Lentamente perdieron el interés en la obra de Dios,
diciendo, “Este no es el tiempo. Estamos teniendo muchos problemas. Además,
estamos invirtiendo mucho tiempo en esto y estamos descuidando a nuestras
familias y negocios.”

Uno por uno, se hizo a un lado en pos de sus propios intereses. ¡Los
menesteres del Señor que tenían que ver con su propio bienestar llegaron a
ser secundarios! Ellos empezaron a construir sus propias casas y usaron la
madera que habían guardado para edificar el templo.

¿Cómo hoy en día los creyentes pierden la bendición y el favor de Dios?
¡Al dejar de obrar en Su templo! Esto sucede cuando dejamos de orar y de
buscar a Dios - ¡cuando dejamos de edificar Su cuerpo espiritual!

Hageo hace referencia a este problema: Cuando la gente puso los intereses de
Dios primero, Él proveyó su comida y sustento. Incluso, ellos en todo sentido
fueron cuidados por Él. Sus viñedos crecieron, sus uvas eran grandes, ellos
durmieron en paz y sus niños danzaban por las calles. Ninguno de sus enemigos
prevalecieron contra ellos. Fue un tiempo maravilloso de la bendición de Dios
en sus vidas, pero ¡su gente terminó absorbida por sus propios intereses!

¡Esto es lo que está sucediendo hoy! Nuestro mundo está consumido en sí
mismo -orgullo, ambiciones y voluntades propias - ¡cada persona está en busca
de sus propios intereses! De ahí que halla tanta gente embriagada, sumida en
drogas, y caminando en oscuridad y confusión.

Dios dice, “Yo llamé la sequía sobre esta tierra...y sobre todo trabajo de
sus manos” (Hageo 1:11). Él está diciendo, “¡Si empiezas a descuidar tu
alma y pones atención en cosas materiales, entonces terminarás sin gozo,
insatisfecho, vacío y seco! Yo quiero que pongas mis intereses primero para
que pueda bendecirte y favorecerte nuevamente!”