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Y amó la Maldición... Y no quiso la Bendición PDF Imprimir E-mail

Enero 06 de 2012

Y AMÓ LA MALDICIÓN….Y NO QUISO LA BENDICIÓN

Y amó la maldición, y ésta le sobrevino; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. Salmo 109:17

No os engañéis, Dios no puede ser burlado; porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7

Cuando Rebeca concibió, nos dice la escritura, que los hijos se combatían dentro de ella, y que fue entonces a consultar al Señor. La respuesta fue: Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; más un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor. Génesis 25:22-23

La bendición es Cristo, es la vida de él, Su naturaleza. Existen dos pueblos, uno interesado en las cosas de arriba y que busca la bendición; entendiendo que la bendición no son cosas materiales, como enseña el evangelio de la prosperidad, pues la vida del hombre no consiste en los bienes que posee; y otro pueblo que no tiene ningún interés en las cosas de arriba, un pueblo que solo vive para lo temporal y terrenal, un pueblo que desecha el llamado de lo alto, que desecha la primogenitura; esto está tipificado por Esaú, el hijo mayor, que también nos habla del primer nacimiento, el de la carne.

Cristo nos enseñó de cierto que es necesario nacer al hombre por segunda vez, nacer del Espíritu, para ver el Reino de Dios; este segundo nacimiento es tipificado en la historia de Rebeca, mediante Jacob; uno bastante torcido, pero con interés en las cosas celestiales, uno que luchó por la bendición y la obtuvo; pues todo lo que el hombre pidiere, eso recibirá; y todo lo que buscare, eso hallará.

Muchos buscan las cosas terrenales, las cosas de este mundo, e incluso se acercan a Dios y usan Su nombre para conseguir estas cosas vanas y temporales, asisten a grandes edificios, donde supuestos hombres de Dios les hablan lo que ellos quieren escuchar; tienen la mirada puesta en lo de abajo, no poseen el ojo sincero, por lo tanto todo es tinieblas. Este es un pueblo que ama la maldición, aunque ellos la llaman la bendición; pues a lo malo llaman bueno y a lo bueno llaman malo, y entonces al amar la bendición esta les sobreviene; desean y piden lo terrenal, esto les será concedido; les será dado conforme a la petición de su corazón.

Que nos sea concedido entender, que la bendición es Cristo, y que nos sea dado no desear otra cosa fuera de él. Oh Señor danos hambre y sed de ti, y consume en nosotros todo deseo vano e inmundo; para que seamos presentados delante de ti como una virgen pura, que no tiene otros amantes. Tu has prometido que no se hallará mal en Israel, que tu harás cosa nueva, que no nos contaminaremos más con ídolos, ni con abominaciones, ni con rebeliones; entonces conoceremos que tu eres el SEÑOR, el Salvador que quita el pecado, pues este es tu testamento. Tu has prometido no echarte atrás de hacernos bien, de darnos un corazón conforme a tu corazón, para andar en tus caminos y en el centro de tu voluntad; tu has dicho que te alegrarás haciendo esto, y tu no puedes mentir; oh, ayúdanos a creer, tu que eres el autor y perfeccionador de la fe. Conviértenos at ti de todo nuestro corazón, para que dejemos de hacer lo malo, y quita de nosotros la hipocresía, para que te amemos y honremos de hecho y en verdad y no solo de palabra. Oh Dios alto y sublime, grandes son tus obras y tus maravillas, ven a hacer tu en nosotros lo que es agradable delante de ti, para que seamos para tu gloria, para tu alabaza y para tu deleite. Bendito seas por los siglos de los siglos.