El que Quedare en Sion Imprimir
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Diciembre, 16 de 2018

 

 

 

 

EL QUE QUEDARE EN SION

Isa 4:2 En aquel tiempo el renuevo del SEÑOR será para hermosura y gloria; y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los librados de Israel.

Isa 4:3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén están escritos entre los vivientes;

Isa 4:4 cuando el Señor lavare las inmundicias de las hijas de Sion, y limpiare la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de ardimiento.

En aquel tiempo, ¿qué tiempo? La escritura viene hablando en este pasaje, de lo que acontecerá en lo postrero de los tiempos, en el Día del Señor, el cual está amaneciendo.

En ese día, el renuevo del SEÑOR, Cristo mismo, será para hermosura y gloria; y el fruto de la tierra para grandeza y honra; pues recordemos que el Labrador espera el precioso fruto de la tierra.

San 5:7 Pues, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad que el labrador espera el precioso fruto de la tierra, esperando pacientemente, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.

La tierra en la escritura, hace referencia al pueblo del Señor, a quienes han entrado en pacto con Él, para ser circuncidados de corazón, para llevar Su Nombre, Su Naturaleza. El Señor entregó Su vida para redimirnos de toda iniquidad, para santificarnos, para limpiar un pueblo propio para sí, seguidor de buenas obras, esperando Su manifestación gloriosa en medio de Su iglesia. Tito 2:13-14.

El fruto, al igual que la verdadera bendición, no es otra cosa que la Vida de Cristo formada en Su pueblo; y ese fruto será para grandeza y para Su honra; pues hasta ahora, el Señor nos dice:

Sal 4:2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)

Esto es lo que hemos hecho hasta hoy, al seguir en pos de nuestra propia invención y dureza, escudriñando la iniquidad para perfeccionar la perversión de nuestro corazón, andando en nuestros propios caminos y obras, salvando nuestras vidas y buscando lo propio. Hemos tenido parto de iniquidad, hemos concebido de nuestro propio trabajo, y hemos dado a luz mentira; terrible.

Sal 7:14 He aquí ha tenido parto de iniquidad; concibió de su propio trabajo, y dio a luz mentira.

En verdad hemos tornado Su honra en infamia, amando la vanidad y buscando la mentira; en verdad hemos hecho lo malo ante los ojos del Señor; perdone Él nuestra iniquidad y nos limpie de todo pecado, conforme a Su misericordia, a Su promesa, y al deseo de su corazón.

Pero ciertamente en este Día del Señor, por causa del Renuevo, por Su sacrificio y Su Gracia, habrá fruto para Su honra; a los librados de Israel. Nos conceda el Rey, ser contados entre los librados de Israel; conocer la Verdad y ser verdaderamente libres; pues si el Hijo nos libertare, seremos verdaderamente libres.

Isa 4:3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén están escritos entre los vivientes;

OH, Señor, concédenos también ser de los que quedan en Sion, en Tu santo Monte, en Tu presencia, limpios de todo pecado e iniquidad, morando en Santidad y Justicia; pertenecer a todos los que están escritos entre los vivientes, a los que participan de Tu Vida, de la Vida del Cordero de Dios; la Vida que es para Tu Gloria, para honrarte y hacer SÓLO Tu voluntad y no la nuestra.

Señor, en verdad perdónanos y concédenos verdadero arrepentimiento y limpieza, pues no sabemos sino hacer lo malo delante de ti; enséñanos Tus caminos y a hacer Tu voluntad; consume toda nuestra dureza de corazón y rebeldía, y danos la Gracia de rendirnos delante de Tu Señorío, de humillarnos y ser siervos y obedientes hasta la muerte.

Bendito Su Nombre que se cumplirán Sus promesas y que habrá una iglesia gloriosa, santa, sin mancha ni arruga, que andará en caridad. ¿Y cuándo será esto al fin?

Isa 4:4 cuando el Señor lavare las inmundicias de las hijas de Sion, y limpiare la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de ardimiento.

Su promesa y buena voluntad es limpiarnos de toda nuestra maldad, para que dejemos de hacer lo malo, y aprendamos a hacer lo bueno; Bendito su Nombre.

Ahora, la manera en que lo hará, no es agradable a la carne; por el contrario, mata la carne; pues es con espíritu de juicio y de ardimiento, es con fuego al someternos a Sus tratos y disciplina.

Isa 1:25 y volveré mi mano sobre ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré todo tu estaño.….

entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.

Isa 1:27 Sion con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia.

Alabado sea el Señor, Alelu-JAH. Gracias Señor que no es del que quiere ni del que corre, sino de ti que tienes Misericordia; gracias Señor que envías Tu Luz y Tu Verdad para llevarnos a la Santidad, gracias que nos examinas y nos muestras toda nuestras inmundicias e ídolos, que nos llevas a la nada, al fin de nuestras fuerzas y recursos propios, a total debilidad, pues Tu poder es allí donde se perfecciona; gracias que nos muestras que no podemos cumplir por nosotros mismos; que no es por nuestra fuerza, pues solo en ti hay fuerza y sólo Tu estableces; que no es con ejército, sino con Tu Santo Espíritu, pues para ti es toda la Gloria y sólo Tú serás ensalzado.

Gracias que al llevarnos a la nada, que al mostrarnos que sólo Tu puedes cumplir, y cumplirás a favor nuestro, por amor de Tu Nombre, nos enseñas a tener misericordia de nuestros semejantes, nos enseñas a no estimarnos superiores a los otros, sino inferiores, nos enseñas a no señalar, a no juzgar ni condenar; sino por el contario, a conocer Tu amor que sobrepasa todo entendimiento para ser llevados a toda Tu Plenitud y entonces, participar de Tu Naturaleza, llevar Tu Nombre, amarte de todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y a nuestros semejantes amar con el mismo amor con que nos has amado; y como Tú, entregar nuestras vidas en sacrificio vivo; para entonces no buscar lo propio, sino lo que es de Cristo; ser llevados a la perfección para ser para edificación de Tu Templo, de Tu iglesia.

Señor, rescátanos con Tus juicios, con Tu fuego; conviértenos con Tu justicia, por amor de Tu Nombre sálvanos, despójanos de nuestras vestiduras viles y vístenos de Cristo; concédenos dejarlo todo y tenerlo por basura para seguirte y servirte a Tu manera y en Tu tiempo, no haciendo nada por nosotros mismos; concédenos Tu maravillosa Gracia, para ser dignos de Tu mesa, y participar te Tu comida; que Tu comida, que es hacer la voluntad del Padre, vivir para Él, para su Gloria y deleite, sea también nuestra comida.

Santifica Tu Nombre en medio de tu pueblo, haznos mansos y humildes de corazón, y al fin, por tu disciplina y amor, que aprendamos la obediencia.

Sal 138:8 El SEÑOR cumplirá por mí; tu misericordia, oh SEÑOR, es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.

Sal 33:16 El rey no es salvo con la multitud del ejército; no escapa el valiente con la mucha fuerza.

Sal 33:17 Vanidad es el caballo para la salud; con la grandeza de su fuerza no librará.

Sal 33:18 He aquí, el ojo del SEÑOR sobre los que le temen, sobre los que esperan su misericordia;

Sal 33:19 para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre.

Sal 33:20 Nuestra alma esperó al SEÑOR; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.

 

Última actualización el Domingo, 16 de Diciembre de 2018 11:09