La Gracia para el Fuego Imprimir

Diciembre 01 de 2011

 

 

 

LA GRACIA PARA EL FUEGO

Días antes de su ejecución, los amigos de Tomás fueron a su celda de la cárcel. Uno de ellos dijo: “He escuchado que Dios le da una gracia especial a los que mueren en el fuego que les permite soportar las llamas. Por Dios, a fin de que sea capaz de soportar esta crueldad hacia ti, ¿me darías alguna señal de esto? Sin saberlo, no creo que lograra soportar ese día”.

Tomás pensó por un momento. “si la furia del dolor es tolerable, antes de morir levantaré mis manos al cielo como de indicación”.

En el día de la ejecución, la multitud estaba alborotada con la promesa de Tomás. Cuando lo encadenaron al poste, habló con tranquilidad y gran cortesía a los hombres que pusieron la leña. Luego cerró los ojos y el fuego se encendió.

Tomás continuo predicando a los que le rodeaban, pero pronto, por el rugido de las llamas, no pudo hacerlo. Todos estaban seguros que había muerto. De repente, sus manos se alzaron sobre su cabeza a su Dios y, con alabanza y acción de gracias, aplaudió tres veces. Un grito surgió de la multitud y Tomás se desplomó en el fuego y entregó su espíritu.

Tomado del libro Devoción Extrema.